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David Mora: "El turismo es un canal ideal para generar emociones"

David Mora: "El turismo es un canal ideal para generar emociones"

03/02/2020

Belkys Rodríguez Blanco

Tal y como lo cuenta en su blog Emoturismo, la carrera profesional y la formación de David Mora han estado siempre vinculadas a un sector que le apasiona: el turismo. Comenzó en la recepción de un hotel urbano y, más tarde, una beca “Turismo de España” de Turespaña lo condujo a Alemania y Polonia. Ha trabajado en diferentes empresas de consultoría y asesoramiento turístico, y ha impartido clases en distintos centros educativos de la geografía española. Después de convertirse en T.E.A.T por la Universidad de Deusto y realizar el Master “European Tourism Management” de la Universidad de Bournemouth, en 2014 obtuvo el Grado en Turismo. Hoy comparte con Wando.life sus reflexiones sobre el turismo experiencial.

Según he leído en su blog, prefiere usar el término emoturismo en vez de hablar de turismo de experiencias. ¿Por qué?

No es que prefiera hablar de emoturismo en vez de turismo de experiencias. Yo creo que son conceptos paralelos, complementarios. A través de experiencias bien creadas, bien diseñadas, auténticas, memorables, singulares, de manera natural se tienen que generar emociones positivas y eso sería el emoturismo. Cualquier tipo de actividad turística o cualquier tipo de segmento turístico bien trabajado y, a partir de esos elementos experienciales bien trabajados, de manera auténtica y singular tienen que generar emociones y eso sería el emoturismo.

Yo lo único que digo es que se habla demasiado de las experiencias, o del turismo experiencial cuando en realidad se le pone el nombre de experiencial a cualquier cosa, sin haberlo trabajado desde esa perspectiva profunda, en la búsqueda de esas emociones que generen un recuerdo en el visitante, en el cliente. Lo que digo es que hay un abuso en el concepto experiencial o un abuso del uso de la palabra experiencia y, en muchas ocasiones, es simplemente el aspecto puramente marketiniano de utilizar esa palabra porque está de moda. Si rascas o profundizas no constituyen experiencias auténticamente memorables que son las que al final la gente está buscando, o lo que puede conseguir que el visitante tenga ese enganche emocional con el destino, con el alojamiento o con el restaurante, etcétera.

¿Cuáles son las claves para lograr un turismo sostenible?

Con respecto al turismo sostenible está ya muy estudiado en sus tres, cuatro pilares: el ambiental, el socio cultural y el económico. Los tres son auténticamente fundamentales; el ambiental para generar el menor impacto posible y que esos recursos naturales en los que se basa una actividad turística puedan ser disfrutados por generaciones futuras. En el aspecto socio cultural, tratar que la actividad turística no tenga una merma en la calidad de vida, en la forma de vida, en las costumbres, en los hábitos, aunque indudablemente todo contacto con visitantes de otras partes siempre va a generar una cierta estandarización, una turistificación del lugar de residencia, pero bueno que sea el impacto menor posible y, si acaso, que sea un impacto positivo.

En cuanto a la cultura local que se preserve lo más auténtica posible, si es lo que en primera instancia ha podido generar o motivar un viaje. En el aspecto económico es obvio, si no genera una riqueza, un empleo de calidad, propuestas u oportunidades laborables iguales para hombres y mujeres, que efectivamente genere un cambio en esas sociedades de acogida, pues entonces no tendría demasiado sentido. Hoy en día además está todo alineado con objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas y creo que se ha conseguido en los últimos dos, tres años que el componente sostenible que, al fin y al cabo, tiene que ser el basamento de cualquier tipo de estrategia de destino, de negocio turístico, haya calado finalmente. Hemos pasado del discurso a la realidad, a las acciones y al presupuesto que es fundamental.

¿Podrá el emoturismo frenar el fenómeno de la masificación turística?

Bueno, tampoco es el objetivo realmente. Veo difícil lo del proceso de masificación de algunos destinos turísticos; es complicado que se vaya a parar porque de manera natural el mercado turístico sigue creciendo. Cada vez más gente tiene la posibilidad y el deseo de viajar y hay algunos destinos que son deseados por todo el mundo, así que parece difícil que ni el emoturismo, ni el turismo sostenible, ni las tasas turísticas puedan frenar el deseo de mucha gente de todo el mundo por visitar ciudades como Barcelona, Ámsterdam, Venecia o Dubrovnik que son algunos de los destinos más conocidos.

Yo creo que un elemento fundamental pasa porque África sea un destino más habitual para los viajeros de todo el mundo. Tenemos allí un territorio gigantesco, con grandísimos atractivos turísticos, con una auténtica exuberancia; es una auténtica autenticidad, realmente destinos exóticos, atractivos para todos nosotros, pero que, por diferentes razones, todavía no han acabado de explotar como destinos atractivos para la gran masa.

Sería bueno que África pudiera ser competencia de muchos de los destinos europeos, asiáticos o americanos. Habrá quizás ciudades de Europa que se convierten en parque temático del mundo y que seguirán teniendo una presión brutal y eso es difícil que cambie. Es necesario repartir flojos hacia ciudades de segundo nivel, del tercer nivel, hacia el interior de los países, hacia otros países menos desarrollados. Creo que ahí los gobiernos y Naciones Unidas juegan un papel importante.

¿Es el turismo naranja o creativo un aliado del emoturismo?

El turismo naranja o creativo más que un aliado es una vía, un canal; es un camino hacia el emoturismo. El emoturismo o turismo experiencial lo que aboga es por la implicación física, intelectual, en espíritu y en cuerpo durante el desarrollo de la actividad turística, así que sería una de las vías para lograr la generación de emociones. El emoturismo puede ser prácticamente cualquier actividad turística. Cualquier destino, cualquier empresa puede desarrollar ese tipo de experiencias que generen emociones. Sería un poco ese compendio: la experiencia es el medio y la emoción es el fin. El turismo creativo o naranja yo creo que son canales muy positivos porque favorecen esa generación de emociones.

¿Es demasiado tarde para poner freno la masificación turística?

Hay que contextualizar. La masificación turística tiene lugar en algunos puntos del mundo, pero todavía sigue habiendo muchísimos sitios donde hay muy pocos turistas, o donde no llega ningún turista. Habría que hablar de masificación en sitios muy concretos, no creo que se pueda extrapolar a todo el mundo, a todos los destinos turísticos. El año es muy largo y lo que hay que lograr es repartir esos focos a lo largo del año, a través de otros meses, haciendo otro tipo de propuestas turísticas. Lo de la masificación hay que ponerlo en su lugar y sí la hay en algunos puntos de algunas ciudades y en algunos momentos del año. Hay que trabajarlo, hay que gestionarlo, pero no diría que toda la actividad turística genera masificación y que todos los destinos están masificados.

¿Están dispuestas las empresas del sector turístico a cambiar su modelo de negocio para atraer calidad y no cantidad?

Al menos en España lo tienen claro, pues por la vía de la rentabilidad y no por la vía de la cantidad es por donde van a ser empresas más sostenibles. Que haya todavía empresas que estén basadas cien por cien en volumen y no en calidad, si te refieres a calidad como mayor nivel de gasto, que es algo que no me acaba de gustar del todo, creo que sí, que las empresas lo tienen bastante claro. Otra cosa es que sea posible pues en algunos destinos no es tan fácil optar por la calidad. Se tienen que dar muchos condicionantes o diferentes elementos de competitividad para que un destino, una zona concreta, pueda optar por visitantes de mayor nivel de gasto, pero yo creo que sí, que optan sobre todo por mayor rentabilidad.

¿Existe un mercado específico que demanda el emoturismo?

En general a las personas que buscan viajes diferentes, viajes que les generen emociones duraderas y un vínculo emocional superior, vivencias únicas, estaríamos hablando de gente que ya tiene una experiencia viajera larga; es decir, gente que ya ha estado en muchos sitios, que ha visitado los destinos más conocidos, que ha hecho las actividades turísticas más habituales, así que están en la búsqueda de elementos transformadores, diferenciadores, ya sea en destinos desconocidos.

De hecho, se podría englobar destinos y a todas sus empresas, todo el sistema turístico que de alguna forma tiene un propósito; es decir, que tienen un relato de sostenibilidad, de autenticidad, de respeto a sus ciudadanos y hacia los visitantes. Yo creo que este tipo de destinos pueden atraer mucho, siempre desde la autenticidad, desde la veracidad. Por supuesto, no queremos generar falsas expectativas, pero por delimitar podríamos hablar de gente que ya ha viajado mucho y que está a la búsqueda de experiencias transformadoras en lugares que pueden ser reconocidos o desconocidos, gente que tenga una trayectoria viajera más larga.

David Mora afirma en su blog: https://www.emoturismo.com/david-mora/: “El turismo es un sector tan dinámico y tan imbricado con los cambios sociológicos que nos obliga a estar en permanente modo aprendizaje”. Y justamente su definición de ‘emoturismo’ lleva implícito el conocimiento y la puesta en práctica de un modelo que ofrezca un producto turístico distinto, y lleve de la mano al viajero por un mundo de experiencias auténticas, singulares, memorables que dejen una huella indeleble en su bitácora de viaje.

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